Apóstol de la juventud

— En 1873 funda la Asociación de Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús, (que con el tiempo se llamará MTA: Movimiento Teresiano de Apostolado.

Fundar una Asociación de Jóvenes, bajo el patrocinio de la Virgen y de Santa Teresa, con el objetivo tan sencillo pero comprometedor como es el de ser cristianos de veras.
El 12 de octubre, en la iglesia de San Antonio, de Tortosa, vi reunidas a más de doscientas jóvenes. Quedó constituida la Asociación. Todas habían entendido cuál era el objetivo: «No se trata de que entréis monjas, ni siquiera de cargaros con nuevas obligaciones o de imponeros duros sacrificios; no se trata sino de que seáis cristianas de veras, y de facilitaros los medios para serlo. Lo primero es un deber riguroso, imprescindible; lo segundo lo encontraréis en la Asociación. El mundo va envejeciendo, extinguiéndose la luz de la fe, ahogándose la llama del amor. Pero Dios no quiere la muerte, sino la vida. Y en todas las naciones ha dejado siempre gérmenes de vida que necesitan una mano, un soplo para revivir. ¿Dónde está esa mano? ¿Dónde ese soplo? ¿Quién renovará esos carbones que van apagándose? Vosotras. No se trata de una pretensión, sino de una necesidad, de una misión. Dios María y Teresa no os abandonarán».

Su confianza en la mujer es ilimitada. Sabe bien que la influencia que puede ejercer la mujer es determinante, para bien o para mal. A la pregunta de la Escritura: «Quién hallará una mujer fuerte?», Enrique responde con una propuesta:

formemos mujeres fuertes «que sean miembros vivos de la Iglesia, injertadas en Cristo como el sarmiento a la vid... Que vivan en Cristo, estén unidas a Él íntimamente en caridad, vivan su vida, en una palabra, le conozcan y le amen, le hagan conocer y amar. Y en cuanto esto suceda será otra vez cristiana la sociedad y el espíritu público, porque ésta es lo que son las familias que la constituyen..., y la mujer es el corazón de la familia.»

Los jóvenes. Esperó mucho de ellos. Y quedó constancia de su trabajo en Tortosa con aquellos labradores. Para ellos fundó la Congregación de la Purísima.